Odio esto, pero ayer me gustó

Durante dos años (2018 y 2019) estuve viviendo en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Ni yo, ni mi madre ni nadie se creía al principio que de verdad fuera a irme. 

 

Pero la oportunidad laboral era muy buena, la empresa (la mayor agencia de safaris de África) muy guay y oye, me iba eso de viajar. 

 

Así que me lancé. 

 

Después de dos años lo dejé (quería volver a España y sentía que era el momento de empezar algo mío) y cuando se lo dije, les dio pena. 

 

A nivel personal (dos años son dos años) y profesional. 

 

Me dijeron que vale, que me fuera a España, que empezara lo mío. Pero que querían ser mi primer cliente. Y yo encantado. 

 

La cuestión es que el otro día, haciendo un trabajo para ellos, caí en la web de un campamento del safari con el que tienen una alianza. Entré en la página y empecé a hacer otras cosas. 

 

Y me dí cuenta de que sonaba algo. Una música. Una música que automáticamente me transportó (sin siquiera mirar) a la sabana donde yo había estado. Sentía el calor y me dieron ganas de, cuando sea posible, volver a viajar a África. 

 

Con la sonrisa en la boca, abrí la página y no quité la música, sino que seguí navegando por ella y viendo todas las actividades y habitaciones que ofrecía. 

 

Yo esto, lo odio. 

 

Lo de la música en una página, me refiero. Estuvo de moda un tiempo, parecía que quedaba cool, pero generalmente es bastante molesto. 

 

Si un negocio online me pregunta si pondría música en la página (y que además se reproduzca automáticamente), diría que NO en el 98% de los casos. 

 

No me gusta. Es invasivo. No aporta nada. 

 

Lo odio.

 

Y aun así, esta vez, me gustó. Me convenció. 

 

Dentro del marketing hay pocas cosas 100% seguras. Por eso siempre les digo a mis clientes que hay que probar, jugar, arriesgar.

 

Si los hoteles suelen dar todo el peso de su web a las imágenes, hacerlo con el texto. 

 

Si TODOS mandan emails aburridos y despersonalizados, meterle dinamismo. 

 

Y así podría seguir con ejemplos y ejemplos. 

 

Copywriting para negocios que no quieren ser iguales

 

Un abrazo,

 

Ricardo

 

PD: En el enlace, un formulario. En el formulario, unas preguntas. De las preguntas, tus respuestas. Y de ahí, trabajamos para ir a tope.

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