Así cogía mi padre las curvas con el coche

Esta historia que voy a contarte está basada en un viaje en coche en el verano del año 2001. Pero podría ser perfectamente del año anterior o posterior, porque se repetía. 


Íbamos a pasar unos días a casa de unos amigos en Cortes de Pallás, Valencia. Mi padre al volante, mi madre de copiloto y detrás mis dos hermanos y yo. Para quien no lo conozca (la GRAN mayoría), es un pueblecito entre las montañas y para llegar a él vienen curvas. 


¿Qué hacía mi padre?


Reducir la velocidad antes de las curvas, entrar acelerando y dejar que (siempre con control) el coche culeara un poco y nosotros tres nos lo pasáramos pipa en los asientos de atrás. 


Mi madre, claro, le reñía. 


Ricardo, mira los niños cómo se mueven por ahí atrás. Ten cuidadito. 


(Sí, mi padre también se llama Ricardo, al igual que su padre y el padre de su padre). 


La verdad es que nunca nos pasó nada. Y viéndolo en perspectiva, creo que había algo de acting: mi padre lo hacía porque sabía que nos gustaba y mi madre le reñía para que aumentara nuestra sensación de “temeridad”, aunque sabía que no iba a pasar nada. 


Hay muchas maneras de coger las curvas y solo el que va al volante sabe realmente medirlas. 


En las últimas semanas han venido curvas. Ni el mejor circuito de Fórmula 1 las tiene así. De derechas y de izquierdas, con desniveles y con arenilla en el arcén. 


Spoiler: se vienen muchas más. 


Y yo he decidido coger el volante con fuerza… pero sin perder la diversión. 


Primera decisión: me he cargado mi página web. TOTALMENTE. Fuera colorines, fuera fotos, fuera textos que no tuvieran sentido. 


Ahora cada palabra está puesta por algo. El objetivo es gustar a menos gente, pero gustarles más. 


Aquí mi nueva web en “modo construcción”


Segunda decisión: mandar más emails. Sobre esto, te contaré más mañana


Un abrazo, 


Ricardo


PD: Mi padre nos llevó en coche por media España, cruzó los Pirineos para llevarnos a París, a Alemania y a Italia. NUNCA tuvimos un mínimo accidente, ni un roce. Cero.


En más de 20 años. Con tres niños pequeños dando por c*** desde los asientos traseros. Si alguien así me dice que va a dar unos cuantos volantazos de más, yo le dejo.

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