David Ogilvy, el padre de la publicidad moderna

 

Si cierras los ojos y te digan que pienses en publicidad, puede que te imagines a alguien tipo Don Draper. David Ogilvy es quizás una de las personas reales que más se parecen a lo que se vivió en las agencias de publicidad en los 60.

Con investigación, creatividad y muchas horas, pasó de ser vendedor a puerta fría (ya veréis que hay muuuuuchos que empezaron así) a tener una de las agencias más exitosas del planeta, sentar las bases de lo que vemos hoy en la tele y trabajar con las mejores marcas del mundo.

Especialidad

Agencias de publicidad (fundador de Ogilvy&Matter, donde consiguió clientes como Uniliever, General Foods o Rolls-Royce).

 

3 lecciones de David Ogilvy

Ogilvy consiguió algo muy complicado: romper el patrón. Vio cómo se hacía publicidad en ese momento y decidió que se podía hacer más, mucho más.

 

Yo me quedo con estas tres lecciones: 

  • La búsqueda de la BIG IDEA (un concepto sobre el cual se construyen todos los mensajes).
  • Su obsesión por lo coloquial: Ogilvy siempre defendió que la publicidad tenía que hablar el lenguaje de la gente: huir de frases complicadas y palabras grandilocuentes que nadie utiliza en el día a día (como grandilocuente, por ejemplo) y escribir en un estilo más cercano.
  • Escribir lleva tiempo. Escribir bien requiere tiempo. Escribir muy bien, requiere mucho tiempo. Tiempo de investigación, de escribir, revisar, corregir, hablar, volver a escribir, volver a revisar, leer en voz alta… cuanto más tiempo, mejor escribirás.

Ficha de David Ogilvy

Libros publicados

Conclusión

Cuando me planteaba empezar esta serie, sabía que David Ogilvy tenía todas las papeletas para empezarla. Es un gran nexo entre la publicidad creativa y el marketing directo, sentó las bases de la publicidad moderna y consiguió que se valorara (MUY ALTO) la capacidad de pensar.

1 comentario en «David Ogilvy, el padre de la publicidad moderna»

  1. Estupenda elección para empezar.
    No deja indiferente su estilo, su forma de trabajar y su disciplina. Es un referente en toda regla.
    Lo que más me gusta es su «puro» sentido del humor británico que se siente leyendo sus libros.

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