Cosas que pasan cuando escribes muchos emilios

Hubo una época en la que la amenaza de que los “emails” se llamaran “emilios” fue real. Me acuerdo que en Los Simpson lo decían.

 

Ufffff. 

 

Me da un escalofrío de pensarlo

 

Al lío.

 

Hace unos días me escribía Antonio. Antonio tiene un proyecto MUY CHULO. En serio, muy bueno. 

 

Es una idea novedosa y que, bien ejecutada, puede dar un pelotazo de aquí a dos o tres meses. 

 

Te doy tres razones:

-Porque se van a dar las condiciones para ello.

-Porque la gente va a querer consumir este servicio.

-Porque Antonio tiene muy buenas ideas.  

 

De aquí a dos o tres meses. Antes no porque las condiciones no se dan. Por tanto, son meses malos. 

 

Antonio me contaba que, como ahora son meses malos, no hay ingresos. Y como no hay ingresos, no hay inversión en marketing ni copy. Y como no hay inversión en copy, su web está mal. 

 

PERO.

 

Me decía que va a trabajar en ella. Que le va a dar un lavado de cara y, en cuanto lo vea más claro, invertirá en el copy. Y que para entonces, quiere que le prepare un presupuesto. 

 

Me gusta Antonio. No porque quiera trabajar conmigo (que también), sino porque no se cree eso de “tengo una idea y el resto sale solo”. 

 

No cree en fórmulas mágicas ni trucos infalibles. 

 

No: Antonio cree en el curro (a las buenas y a las malas) y en sacar las cosas adelante. 

 

Y en eso coincidimos. 

 

Para presupuestos futuros e ideas de negocio, tengo un formulario. 

 

Lo rellenas (0 compromiso), me lo leo y te contesto.

 

Así de fácil

 

Formulario sin magia para negocios turísticos

 

Un abrazo,

 

Ricardo

 

PD: Cuando pasen unas semanas y Antonio me de permiso, os enseñaré el proyecto. De verdad, mola mucho. 

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