3 razones para no personalizar tus emails

Cuando te suscribes a esta newsletter, te pido que me des tu dirección de correo electrónico. Es la única forma de que puedas estar en mi lista de envío y te lleguen estos emails.

 

Ya luego, tú decides si te quedas o te vas.

 

Como te digo, solo te pido tu correo electrónico y no tu nombre.

 

¿Es porque soy un rancio? ¿Porque voy de guay y de moderno?

 

Ni lo uno ni lo otro.

 

Es porque… no te conozco. Y saber tu nombre no va a hacer que te conozca más. Cuando alguien contesta a alguno de mis emails, suele firmar con su nombre.

 

Ahí SÍ. Ahí sí que conozco a Ana, Antonio o Chon (ejemplos de gente que me ha escrito). 

 

Además, esto de la personalización tiene sus inconvenientes. Por ejemplo, me suscribí a la web de Renfe un día, muy rápido, para tener un descuento en un billete. 

 

Tan rápido, que en vez de escribir Ricardo… escribí Ricafdo. Y llevo meses recibiendo emails que me dicen “Hola Ricafdo”. Pues oye, confianza no me da, la verdad.

 

De hecho, es incluso molesto. Nota mental: tengo que ir a la web de Renfe y cambiarlo.

 

La tercera razón para no personalizar tus emails es… que no te hace falta. 

 

Me explico: el truquillo de poner el nombre está bien. Y cuando esto del email marketing empezaba, recibir un correo y ver tu nombre imagino que era como “Woooow, esta persona se sabe mi nombre, qué bien”.

 

Ahora todos sabemos que esto va automático. Y como el 97% de personas lo utilizan, ha perdido su efecto. Así que nadie va a decir “ey qué bien, dice mi nombre, abriré todos sus emails y compraré cualquier cosa que me ofrezca”. 

 

No. 

 

Si tu email es bueno, entretiene, cuenta cosas interesantes y ofrece un producto o servicio bueno, te abrirán, te leerán y te comprarán. Con o sin nombre. 

 

En mi formulario de contacto sí te pregunto por tu nombre. No solo eso: también por tu negocio, tus objetivos y tus deseos. Ahí ya podemos empezar a llamarlo relación. 

 

Copywriting sin moderneces, pero con efectividad

 

Un abrazo

 

Ricardo

 

PD: Como te digo, esta no es una regla universal y yo lo utilizo solo con una lista “fría”, que no me conoce. Si trabajo una secuencia de emails para clientes (por ejemplo, alguien que ha reservado un viaje y le informo de los próximos pasos, los pagos, etc.), ahí sí utilizaría el nombre porque ya se ha establecido una relación.

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